viernes, 7 de noviembre de 2014

Yinai:

Thark había pasado toda la mañana lejos buscando una criatura de grandes dimensiones a la que le seguía el rastro desde hacia varias lunas. Le gustaba cazar, era una de sus pocas aficiones. 
Esta vez se trataba de un ciervo especialmente veloz que ya había eludido vivazmente varias trampas del joven orco.
tras varias horas de seguir su rastro, logró emboscarlo en la garganta un alto desfiladero que terminaba en un semicirculo cerrado. La bestia se encabritó, se encontraba encerrada y parecía muy dispuesta a defenderse.
Esquivó la primera embestida, notando el aliento de la bestia agitada por el combate. Se giro con rapidez y estampó una contundente maza de madera en la testa del animal, que, aturdido, salto hacia atrás. Sacudió la cabeza, atacó otra vez, Thark intentó evitar el golpe pero una cornada certera del animal destrozó su maza y desgarro la carne de su brazo izquierdo.
Con una potente patada alejó al animal de su lado, desenfundo un cuchillo de caza bastante afilado, tomando con el cuchillo algo de la sangre derramada, se la llevó a laboca y bebió de ella.
Un poderoso fuego se encendió dentro de él, sacrificio de sangre le entregaba su poder, no podía equipararse a un sacrificio de verdad pero le servía para ganar algo de tiempo. 
Con un sonoro grito de batalla se lanzó de frente contra el animal, en un frenesí de golpes ensartó el cuchillo cerca del cuello, en la base de la espina dorsal acabando con la bestia en cuestion de minutos.

Al llegar a casa su abuela le miro con gesto grabe, curioso se acerco a ella y le pregunto acerca de lo que le ocurria,
Le respondió:

-El jefe de guerra esta reuniendo a sud orcos, se aproxima una guerra y tu participaras en ella… no te veo en el futuro Thark esa guerra cambiará algo-

Turbado por las palabras de la anciana dejo la presa en la mesa mientras hablaba:

-Pero si no saben donde estamos-

-La nueva guia espiritual del jefe sabe que estamos vivos, sabe que la anciana Yinai cria al bastago de dos de los mejores guerreros de sus subditos y vendran a ponerte en fila de guerra-
-¿Debemos huir entonces?-

La anciana le dirigió una mirada furiosa y le soltó un bastonazo.

 –Un orco nunca huye me has entendido, irás a la batalla-

-Pero tus visiones del futuro…-

-Acepta tu destino, Thark, sigue el camino de tu espiritu. Tu eres su gía decide como actuarás en consecuencia-

Tal como predijo la anciana a los pocos dias, unos orcos con armaduras de guerrero fueron a buscarlo a la entrada del pueblo, precedido de su abuela se encaminó con ellos hacia la morada del actual jefe de guerra, era apenas un par de horas de jornada a paso rapido, aunque tuvieron que aminorar la marcha para esperar a Yinai cuyas piernas no soportaban marchas largas.
Poco a poco fue apareciendo ante ellos un recinto enorme, fuertemente amurallado y muy bien protegido, fuera, a sus alrededores varias casas formaban pequeños poblaos en distintos puntos a la sombra del gran muro. Formaban una especie de tela enmarañada que se tejia desde la fortaleza hasta la linde del bosque, era un espectaculo grandioso, aquel era un dia de mercado y Thark que nunca habia tratado con mas orcos que su abuela se hallo estupefacto ante tal cantidad de gente. Admiro las construcciones, tan distintas a la choza derruida donde había crecido.
Fascinado vio cazadores con pieles de animales que el había tenido en mas de una ocasión que evitar pasa salvar su vida, mascotas que solo verdaderos domadores podrían tener de compañero.

A la entrada del fuerte le obligaron a dejar su arma a un maestro armero, le aposentaron en una habitación donde le ordenaron esperar junto a la anciana. Pasado un buen rato lo llamaron a presentarse ante el gran Urk-strik actual jefe de guerra orco.
Fue presentado cono el hijo perdido de unos aldeanos clasificado como la incursión del verano hecha por Enanos y Elfos.
Paso los días entrenando, le costaba mucho moverse con las pesadas armaduras que le habían otorgado en el cuartel, le devolvieron su arma pero le prohibieron usarla pues al conocer su procedencia sabían lo peligrosa que era. Destaco como luchador cuerpo a cuerpo, tenía un alto nivel de supresión del dolor muy eficaz para aguantar golpes y devolverlos con más fuerza, entrenó día y noche al servicio de su señor. Yinai fue sacada de la fortaleza y asignada a una casa de la linde del bosque, aunque Thark se negó la anciana le dijo que estaría bien, y receloso dejo que se la llevaran.

Fue una de las guerras mas sangrientas desde hacían muchos años, los enemigos intentaban tomar por la fuerza territorios orcos que no entraban en su reino por la fuerza, rompiendo el pacto que había firmado décadas atrás capturaron muchos enemigos y mataron aun más pero la sangre derramada superaba con creces las cifras que cualquiera hubiese podido contar, muchos de los guerreros utilizaron Furia Sangrienta como ultimo recurso, ellos fueron los que declinaron la balanza a favor de los orcos. En aquella batalla la maza de thark pudo saborear de nuevo después de tanto tiempo el sabor de la sangre fresca. Lucho como un berserker aunque todo fue en vano, pues mientras las fuerzas del jefe orco se centraban en el territorio a defender, el enemigo cayó con toda la fuerza que tenia sobre el fuerte de Urk-strik. Fue una masacre, mentirosos, asquerosos, traidores, no luchaban de forma honrosa. Al volver a casa de la batalla no solo se encontró que la tumba del jefe de guerra, también con la tumba de su Yinai, la cual había sido abandonada a su suerte tras la primera oleada de ataques.  

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