Thark había pasado toda la mañana lejos buscando una
criatura de grandes dimensiones a la que le seguía el rastro desde hacia varias
lunas. Le gustaba cazar, era una de sus pocas aficiones.
Esta vez se trataba de un ciervo especialmente veloz que ya había eludido vivazmente varias trampas del joven orco.
tras varias horas de seguir su rastro, logró emboscarlo en la garganta un alto desfiladero que terminaba en un semicirculo cerrado. La bestia se encabritó, se encontraba encerrada y parecía muy dispuesta a defenderse.
Esquivó la primera embestida, notando el aliento de la bestia agitada por el combate. Se giro con rapidez y estampó una contundente maza de madera en la testa del animal, que, aturdido, salto hacia atrás. Sacudió la cabeza, atacó otra vez, Thark intentó evitar el golpe pero una cornada certera del animal destrozó su maza y desgarro la carne de su brazo izquierdo.
Con una potente patada alejó al animal de su lado, desenfundo un cuchillo de caza bastante afilado, tomando con el cuchillo algo de la sangre derramada, se la llevó a laboca y bebió de ella.
Un poderoso fuego se encendió dentro de él, sacrificio de sangre le entregaba su poder, no podía equipararse a un sacrificio de verdad pero le servía para ganar algo de tiempo.
Con un sonoro grito de batalla se lanzó de frente contra el animal, en un frenesí de golpes ensartó el cuchillo cerca del cuello, en la base de la espina dorsal acabando con la bestia en cuestion de minutos.
Esta vez se trataba de un ciervo especialmente veloz que ya había eludido vivazmente varias trampas del joven orco.
tras varias horas de seguir su rastro, logró emboscarlo en la garganta un alto desfiladero que terminaba en un semicirculo cerrado. La bestia se encabritó, se encontraba encerrada y parecía muy dispuesta a defenderse.
Esquivó la primera embestida, notando el aliento de la bestia agitada por el combate. Se giro con rapidez y estampó una contundente maza de madera en la testa del animal, que, aturdido, salto hacia atrás. Sacudió la cabeza, atacó otra vez, Thark intentó evitar el golpe pero una cornada certera del animal destrozó su maza y desgarro la carne de su brazo izquierdo.
Con una potente patada alejó al animal de su lado, desenfundo un cuchillo de caza bastante afilado, tomando con el cuchillo algo de la sangre derramada, se la llevó a laboca y bebió de ella.
Un poderoso fuego se encendió dentro de él, sacrificio de sangre le entregaba su poder, no podía equipararse a un sacrificio de verdad pero le servía para ganar algo de tiempo.
Con un sonoro grito de batalla se lanzó de frente contra el animal, en un frenesí de golpes ensartó el cuchillo cerca del cuello, en la base de la espina dorsal acabando con la bestia en cuestion de minutos.
Al llegar a casa su abuela le miro con gesto grabe, curioso
se acerco a ella y le pregunto acerca de lo que le ocurria,
Le respondió:
-El jefe de guerra esta reuniendo a sud orcos, se aproxima
una guerra y tu participaras en ella… no te veo en el futuro Thark esa guerra
cambiará algo-
Turbado por las palabras de la anciana dejo la presa en la
mesa mientras hablaba:
-Pero si no saben donde estamos-
-La nueva guia espiritual del jefe sabe que estamos vivos,
sabe que la anciana Yinai cria al bastago de dos de los mejores guerreros de
sus subditos y vendran a ponerte en fila de guerra-
-¿Debemos huir entonces?-
La anciana le dirigió una mirada furiosa y le soltó un
bastonazo.
–Un orco nunca huye me has entendido, irás a la batalla-
–Un orco nunca huye me has entendido, irás a la batalla-
-Pero tus visiones del futuro…-
-Acepta tu destino, Thark, sigue el camino de tu espiritu. Tu eres su gía decide como actuarás en
consecuencia-
Tal como predijo la anciana a los pocos dias, unos orcos con
armaduras de guerrero fueron a buscarlo a la entrada del pueblo, precedido de
su abuela se encaminó con ellos hacia la morada del actual jefe de guerra, era apenas
un par de horas de jornada a paso rapido, aunque tuvieron que aminorar la
marcha para esperar a Yinai cuyas piernas no soportaban marchas largas.
Poco a poco fue apareciendo ante ellos un recinto enorme,
fuertemente amurallado y muy bien protegido, fuera, a sus alrededores varias
casas formaban pequeños poblaos en distintos puntos a la sombra del gran muro. Formaban
una especie de tela enmarañada que se tejia desde la fortaleza hasta la linde
del bosque, era un espectaculo grandioso, aquel era un dia de mercado y Thark
que nunca habia tratado con mas orcos que su abuela se hallo estupefacto ante
tal cantidad de gente. Admiro las construcciones, tan distintas a la choza
derruida donde había crecido.
Fascinado vio cazadores con pieles de animales que el había
tenido en mas de una ocasión que evitar pasa salvar su vida, mascotas que solo
verdaderos domadores podrían tener de compañero.
A la entrada del fuerte le obligaron a dejar su arma a un
maestro armero, le aposentaron en una habitación donde le ordenaron esperar
junto a la anciana. Pasado un buen rato lo llamaron a presentarse ante el gran
Urk-strik actual jefe de guerra orco.
Fue presentado cono el hijo perdido de unos aldeanos clasificado
como la incursión del verano hecha por Enanos y Elfos.
Paso los días entrenando, le costaba mucho moverse con las
pesadas armaduras que le habían otorgado en el cuartel, le devolvieron su arma
pero le prohibieron usarla pues al conocer su procedencia sabían lo peligrosa
que era. Destaco como luchador cuerpo a cuerpo, tenía un alto nivel de supresión
del dolor muy eficaz para aguantar golpes y devolverlos con más fuerza, entrenó
día y noche al servicio de su señor. Yinai fue sacada de la fortaleza y
asignada a una casa de la linde del bosque, aunque Thark se negó la anciana le
dijo que estaría bien, y receloso dejo que se la llevaran.
Fue una de las guerras mas sangrientas desde hacían muchos
años, los enemigos intentaban tomar por la fuerza territorios orcos que no
entraban en su reino por la fuerza, rompiendo el pacto que había firmado décadas
atrás capturaron muchos enemigos y mataron aun más pero la sangre derramada
superaba con creces las cifras que cualquiera hubiese podido contar, muchos de
los guerreros utilizaron Furia Sangrienta como ultimo recurso, ellos fueron los
que declinaron la balanza a favor de los orcos. En aquella batalla la maza de
thark pudo saborear de nuevo después de tanto tiempo el sabor de la sangre
fresca. Lucho como un berserker aunque todo fue en vano, pues mientras las
fuerzas del jefe orco se centraban en el territorio a defender, el enemigo cayó
con toda la fuerza que tenia sobre el fuerte de Urk-strik. Fue una masacre,
mentirosos, asquerosos, traidores, no luchaban de forma honrosa. Al volver a
casa de la batalla no solo se encontró que la tumba del jefe de guerra, también
con la tumba de su Yinai, la cual había sido abandonada a su suerte tras la
primera oleada de ataques.
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