sábado, 8 de noviembre de 2014

Dolor:

Se encontraba muerto por dentro, había rendido culto a la tumba de Yinai al estilo orco que le había enseñado de pequeño. Su odio haca los elfos, humanos y enanos creció desmedidamente, se apuntó a todos los turnos de guardia y rastreo por el territorio orco, mas de una vez se toparon con viajeros descuidados a los que asesinaron sin piedad. 
Mas de una vez ahuyentaron incursiones enemigas a pueblos cercanos, ataques identicos a los que le habian dejado huérfano de pequeño, fue subiendo escalones en su sociedad hasta convertirse en un miembro importante del fuerte, el cual esperaba recibir pronto otro jefe de guerra designado por el gran rey orco.
Es algo de lo que no se sentiría orgulloso en un futuro aunque en ese momento nada le hizo más ilusión que, durante la reconstrucción de los desperfectos del fuerte, añadir una cámara enorme especialmente diseñada para el cautiverio y la tortura de enemigos de guerra, más de una tarde se había encerrado en esa sala con cada uno de los rehenes de la gran guerra falsa que había acabado con la vida de su único y mas preciado familiar. 
Durante uno de sus combates uno a uno Thark había descubierto algo muy curioso, tan curioso que lo puso a prueba y pasó con nota. La carne de elfo sabia mucho mejor que la de cerdo, sobre todo si la acompañabas de jugosa y suculenta sangre caliente de la víctima. tenia que defenderse de su agresor y no se le ocurrió otra cosa que pegar un bocado a su garganta. no se arrepintió de hacerlo. 
A a algunos orcos les pareció algo inutil e innecesario, otros simplemente lo vieron algo normal y un ultimo grupo reducido se unió a Thark en sus cacerías para probar el sabor de los dulces elfos.
El dolor lo rompía por dentro, si, pero el poder provocar tanto sufriendo en sus víctimas le hacia sentir tan bien... 
Lo mejor era arrancarles un brazo, calcinar la herida y devorar la extremidad mientras el prisionero seguía retorciéndose de dolor. 
Memorizó todos y cada uno de los lamentos, los insultos a su raza, cada llanto y cada sollozo, cada grito de agonía. Recordaba con especial cariño a la elfa que se reconoció como la asesina de su abuela que acompañada por un grupo de guerreros acechaban los arrededores de una aldea de pacificos espiritistas, gente humilde que dedicaba su vida al chamanismo. 
Presas fáciles. 
Fueron capturados y llebados ante el propio Thark el cual no había participado en esa cacería. En ella puso especial interés, la elfa líder del grupo vió morir de forma atroz a todos y cada uno de sus compañeros, desmembrados, con huesos rotos, empalados, se hallaba encerrada en una jaula en forma de lagrima que le obligaba a colgar los pies por los bordes pintiaguos de la jaula dejandole siempre heridas habiertas en los muslos. La jaula tenia poca altura por lo que permanecía encorbada dia y noche hasta que se le atrofió la espalda y no pudo vorver a enderezarse. Paso varios dias sin comer ni beber, incluso se le privo el sueño por medio de sutiles torturas, llegando a desarrollar deliciosos métodos de tortura basados en el genero femenino, atrocidades que hicieron que aquella elfa desease no haber nacido. Un descubrimiento le dio el as que saciaria su sed de venganza; la elfa estaba encinta. 
Lloro, imploró, suplicó piedad al enterarse de su estado, ni siquiera ella habia descubierto que estaba embarazada.

-Tendré con tu bastardo la misma piedad que tuvieron los tuyos con mi abuela pequeña elfecilla- 

Le susurro Thark con una voz tenebrosa y llena de odio mientras preparaba una nueva tortura, esta vez la peor de todas.
Utilizando un cuchillo oxidado, abrio en canal el abdomen, arranco de las entrañas de la elfa aquel pequeño demonio de orejas puntagudas. ante el llanto desconsolado de la madre aplasto con una mano su diminuto cuerpecito, para despues arrancarle el craneo de cuajo.
Durante mas de seis lunas duró su tormento, limpió bien su trofeo procurando hacerlo suempre delante de la prisionera, y delante estubo cuando unió el craneo a su hombrera derecha como simbolo de su odio. Se uso a la prisionera para experimentar con la linea de la magia chamanistica corrupta, una linea maldita que permitia mantener a la cautiva elfa con vida apesar de las toruras, recomponiendo los tejidos y huesos, sin ahorrarle el dolor. 
Esta magia prohibida fue reviviendo en aquellos calabozos, sabía que estaba mal, pero, era tan satisfactorio, le daba tanto poder...
Lograba apaciguarse conforme aumentaba el tormento de los elfos, su sed de venganza era calmada con dulce sangre. Cuando el valiente orco se combirtió en una bestia cegada por el sabor de la sangre. 
El había olvidado las enseñanzas de su amada Yinai.

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