Fué entrenado desde pequeño en el arte de la lucha, adiestrado por su
abuela, una de las mas grandes chamanas que este mundo llego a ver ejercer su
arte.
Siempre muy estricta con la formación del pequeño orco, no se le permitía jugar fuera, ni dormir a deshoras. Aprendió a escuchar a la naturaleza a la vez que a odiar profundamente a todas y cada una de las razas enemigas, encontró un pequeño lobo perdido, ante esta hallazgo consultó a Yinai la posibilidad de quedárselo.
Le dió un bastonazo y le obligo a buscar durante dos dias seguidos sin descanso a los padres del peuqeño. Fue muy duro y le cogió bastante cariño al cachorro, lo único que recompensó el esfuerzo fua la infinita felicidad de lobezno al reencontrarse con sus progenitores.
Les vrindo comida y algunos manjares que habia cazado durante el camino y reemprendió la marcha hacia casa.
Fue guiado en el camino de los ancestros, estudió las bases del chamanismo, el poder de los elementos y de manera superficial el poder de los espiritus.
Siempre muy estricta con la formación del pequeño orco, no se le permitía jugar fuera, ni dormir a deshoras. Aprendió a escuchar a la naturaleza a la vez que a odiar profundamente a todas y cada una de las razas enemigas, encontró un pequeño lobo perdido, ante esta hallazgo consultó a Yinai la posibilidad de quedárselo.
Le dió un bastonazo y le obligo a buscar durante dos dias seguidos sin descanso a los padres del peuqeño. Fue muy duro y le cogió bastante cariño al cachorro, lo único que recompensó el esfuerzo fua la infinita felicidad de lobezno al reencontrarse con sus progenitores.
Les vrindo comida y algunos manjares que habia cazado durante el camino y reemprendió la marcha hacia casa.
Fue guiado en el camino de los ancestros, estudió las bases del chamanismo, el poder de los elementos y de manera superficial el poder de los espiritus.
La vida estricta y solitaria de un orco en un pueblo fantasma arrasado tiempo atrás lo comvirtió en un ser solitario, no le gustaba la compañia a nos que fuese de algún animal y se volvió muy autosuficiente.
Solia su criadora relatarle muy a menudo con todo lujo de detalles lo que, la noche que vino al mundo, pudo ver através de la canalización de su espiritu. El horror de la matanza, la desesperación, el sacrificio de sus padres y de loa habitantes de la pequeña aldea. Vio la muerte y el poder que se encerraba en el sacrificio de sangre liberado aquella noche.
Aquellas cruzadas enemigas llamadas luchas de honor que consistian en atacar a sus enemigos por la noche a oscuras mientras todos duermen, mas de una vez escucho marchar a las otras razas en pequeños grupos, acechando al abrigo de las noches sin luna un nuevo objetivo, y mas de una vez puto arrancarle la vida a algún despistado rezagado.
Aquellas cruzadas enemigas llamadas luchas de honor que consistian en atacar a sus enemigos por la noche a oscuras mientras todos duermen, mas de una vez escucho marchar a las otras razas en pequeños grupos, acechando al abrigo de las noches sin luna un nuevo objetivo, y mas de una vez puto arrancarle la vida a algún despistado rezagado.
Thark se volvió, a pesar de su odio, en un joven orco bastante
racional, que basaba sus actos en su juicio y las leyes del honor, no atacaba a seres indefensos a nos que fuese para alimentarse, no timaba parte en luchas en desventaja enemiga.
Contaba con poder, por medio de dichas acciones, conseguir pronto su apellido, aquel nombre secundario por el que sería reconocido ante la sociedad orca.
Devía demostrar su valor y su fuerza realizando una proeza digna de ser recordada. A él no le servía el poder utilizar las azañas de su padre.
Deseaba ser el autor de sus propia historia.
Contaba con poder, por medio de dichas acciones, conseguir pronto su apellido, aquel nombre secundario por el que sería reconocido ante la sociedad orca.
Devía demostrar su valor y su fuerza realizando una proeza digna de ser recordada. A él no le servía el poder utilizar las azañas de su padre.
Deseaba ser el autor de sus propia historia.
Creció fuerte, curtido en los peligrosos bosques que rodean el poblado. Cuando tubo edad suficiente como para enarbolar un
arma a su altura, su abuela le dió el regalo que marcaría una nueva etapa de su
vida.
La maza con la que su padre le protegió en día de su nacimiento. Una enorme maza de dos manos y una cabeza de nada menos que ocho hojas, pesaba bastante.
-¿Qué es esto Yinai?- Preguntó el inocente orco
La maza con la que su padre le protegió en día de su nacimiento. Una enorme maza de dos manos y una cabeza de nada menos que ocho hojas, pesaba bastante.
-¿Qué es esto Yinai?- Preguntó el inocente orco
-Esta fue el arma que tus ancestros legaron a tu abuelo, tu abuelo se la entregó a tu padre y ahora tienes que ser digno de ella-
-¿Qué nombre tiene esa maza Yinai?-
-El nombre tienes que ponerselo tú, Thark, buscarle un nombre a su altura, pues desde hoy y hasta el día de tu muerte, esta maza sera tu compañera en el ejercicio de tu poder-
Con una nueva visión del arma Thark la cogió con ambas manos, con una sonrisa en los labios dijo:
-Seré digno de ella Yinai y algún dia vengare a padre y madre con ella-
-¿Qué nombre tiene esa maza Yinai?-
-El nombre tienes que ponerselo tú, Thark, buscarle un nombre a su altura, pues desde hoy y hasta el día de tu muerte, esta maza sera tu compañera en el ejercicio de tu poder-
Con una nueva visión del arma Thark la cogió con ambas manos, con una sonrisa en los labios dijo:
-Seré digno de ella Yinai y algún dia vengare a padre y madre con ella-
Thark podía notar la leve vibración que emitia aquella belleza, un
sonido sordo que gritaba sin palabras. Al principio no le entendió, pero en
mensaje era claro. Sangre.
Se trataba de una arma espiritual, magica, poderosa, de las que
fueron creadas en los albores de las guerras de razas. Un arma capaz de infundir miedo en cualquiera de sus oponentes. Cada vez que se enarbolaba en combate debía probar el sabor de la sangre ya fuese enemiga o no. Era una de las partes de su poder, con este arma podría hacer grandes cosas.
Una de las muchas lecciones que le dió su abuela fue la de no aprovechar nunca su superioridad ante alguien mas débil, era un deshonor. Cuando cazaba, tenía que ir a por las presas de su tamaño, cuando pescaba, a por los que diesen mas guerra. pero nunca a por un ser debil.
Una tarde que volvía de cazar, apenas habia conseguido un jabalí enano, se encontraba exausto y cuando llego a casa un bastonazo de Yinai lo despejó.
-¿Esta es la cena? con este cochinillo no tengo ni para empezar, más te vale volver antes de que aochezca con una buena presa-
-Pero Yinai, no puedo más-
La anciana saco uno de sus cuchillos tribales de un bolso toscamente tejido.
-Enseñame tu brazo- Thark obedeció sin comprender. Lentamente abrió un herida en el costado de la articulación, produciendole un fluido sangrado.
-Bebetela- Ordenó
Thark aguantando el dolor producido por el corte, se llevo la herida a la boca y bebió con avidez. No era exajeradamente mucha la sangre que bebió, pero basto para que perdiese el control.
Desbocado salió corriendo en dirección al bosque y empezó a atacar a cuanquier cosa que se le pusiese por delante.
La anciana miró preocupada este comportamiento, una cantidad tan pequeña de sangre no era suficiente para activar de manera tan exagerada el poder de "ansia de sangre" que despertaba en los orcos.
Una tarde que volvía de cazar, apenas habia conseguido un jabalí enano, se encontraba exausto y cuando llego a casa un bastonazo de Yinai lo despejó.
-¿Esta es la cena? con este cochinillo no tengo ni para empezar, más te vale volver antes de que aochezca con una buena presa-
-Pero Yinai, no puedo más-
La anciana saco uno de sus cuchillos tribales de un bolso toscamente tejido.
-Enseñame tu brazo- Thark obedeció sin comprender. Lentamente abrió un herida en el costado de la articulación, produciendole un fluido sangrado.
-Bebetela- Ordenó
Thark aguantando el dolor producido por el corte, se llevo la herida a la boca y bebió con avidez. No era exajeradamente mucha la sangre que bebió, pero basto para que perdiese el control.
Desbocado salió corriendo en dirección al bosque y empezó a atacar a cuanquier cosa que se le pusiese por delante.
La anciana miró preocupada este comportamiento, una cantidad tan pequeña de sangre no era suficiente para activar de manera tan exagerada el poder de "ansia de sangre" que despertaba en los orcos.
Lo que mas marcó a Thark era la profunda mirada de los ojos azules de su abuela, tan extraños y desconocidos mirando el cielo infinito. Entre los suyos era una marca que destinaba al protador a hacer cosas grandes.
Y ella lo había hecho.
A muenudo relataba sus grandes batallas junto a los mas poderosos jefes de guerra, contra enemigos inimaginables y en condiciones de inferioridad en muchos casos.
Le contó como en el norte las tribus de orcos convivían con grandes lobos de las nieves, los cuales gracias a ella hallaron un hogar lejos de las persecuciones y cacerías humanas.
Y ella lo había hecho.
A muenudo relataba sus grandes batallas junto a los mas poderosos jefes de guerra, contra enemigos inimaginables y en condiciones de inferioridad en muchos casos.
Le contó como en el norte las tribus de orcos convivían con grandes lobos de las nieves, los cuales gracias a ella hallaron un hogar lejos de las persecuciones y cacerías humanas.
Amaba a su abuela desde el respeto y la admiración, era su único lazo con sus antepasados, por eso, el día que perdio a Yinai, para Thark todo cambió completamente.
Odio, venganza y sangre.
Odio, venganza y sangre.
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