lunes, 10 de noviembre de 2014

La caza:

Mucho tiempo paso metido en aquella sala, debido a su crueldad y los horrores que creó en ese lugar, se ganó el respeto de todos los guerreros y además obtuvo el favor del nuevo jefe de guerra, pasando de este modo a convertirse en su mano derecha. 
Consiguió nuevos privilegios que le permitían tomarse mas tiempo libre para dedicarlos a la caza o simplemente a perderse en el bosque.
Fué dejando gradualmente de interesarse en la sala de tortura, conforme se cansaba de aquellos juegos prefirió pasarle el testigo a nuevas generaciones que ansiaban divertirse con los prisioneros llegaban casi a diarío desde distintas partes del territorio orco.
Solía seguir degustando la carne de elfo de cuando en cuando, no podia dejarcomersolos, estaban sabrosos, la mejor presa. Conforme dejaba de lado el tomento, su sed de sangre fue calmandose de poco a poco. Has ta esconderse en lo profundo de su ser, esperando agazapado el momento de volver a salir.
Volvió a ser un orco equilibrado que una vez escuchaba las palabras de una sabia anciana.
Se perdía por el bosque en busca de presas suculentas para el cocinero, este solía preparárselas con una receta especial de su tribu natal, un toque picante que le gustaba mucho. Muy a menudo se reunía con el para rememorar tiempos pasados, como solian decir sus ancestros:

-Cuando los orcos eras orcos, y las bestias muy grandes-

muy buenos tiempos para la caza, luego llegaron las demas razas a invadir y esclavizar, extinguiendo a los grandes mamiferos que poblaban aquella región.
Una tarde armado con una de las mazas de dos manos de la armería, pues no solía salir con su maza de combate, se encontraba rastreando un enorme jabalí, una bestia a la que el rey puso precio pues estaba asolando bastantes pueblos. 
En las últimas semanas, había matado ya muchos niños y ancianos y a varios cazadores expertos que intentaron acabar con él.
Busco sus huellas durante varias horas, pero el rastro era débil, muy concentrado en su tarea apenas escuchó, a lo lejos, el sonido de kobolds. Sucios y asquerosos kobolds intentando darle caza a algo, que por lo visto no se dejaba matar facilmente. Escuchó aparte de los rugidos de la criatura y un chillido agudo. Salió corriendo en aquella dirección, aunque más intrigado por el hecho de que un grupo de kobolds rondase por las inmediaciones comvirtiendose en peligro pues esa plaga solamente servia para reproducirse y convertirse en un problema.
Tomó impulso y con un potente saltó, enarbolando la maza aterrizó a la vez que golpeaba a aquellos asquerosos seres, no hacia falta mucha habilidad, había tal cantidad de engendros que le bastaba con golpear en círculos para llevarse a varios por delante, giro, golpe, no tardo mucho en acabar con el último, sus armas precarias y mal fabricadas apenas alcanzaban arañar la superficie de la pulida armadura de Thark. 
Observó el cuerpo inconsciente de un ejemplar de una magnifica bestia, sis facciones felinas recordaban a un enorme pantera, con un color oscuro azabache podría perfectamente ocultarse en la noche orcura sin ser descubierto. 
El animal, aunque inconsciente,  seguía vivo,con algunas heridas provocadas por las toscas armas que habían intentado usar para darle caza.
Estudió atentamente al animal, una bestia asi sería unn buen compañero aunque no se mide con los grandes lobos del norte que acompañan a los orcos en sus cacerías. Esos si que son fieles compañeros, no como los felinos con sus inesperadas acciones. Sumido en sus pensamientos olvidó revisar a su alrededor. En esa zona no habían grandes felinos, originarion del sur donde las presas son menos escasas era muy raro que subiesen tan al norte. Mucho rato paso en ese lugar hasta que a sus oídos llego un leve sollozo agudo, alguien lloraba entre unos matorrales a su derecha, alguien que habia estado tan inconsciente como la pantera.
-¿Otra presa de los kobols?- susurro Thark
Algo se movió, el llanto se hizo más fuerte al ver el cuerpo del tigre inerte sobre el suelo. Era una voz chillona aunque un tanto melódica, le recordaba a algo, habia escuchado ese llanto antes, un llanto como de…
¡Elfos!
Enarboló la maza en posición de defensa. 
Estaba preparado, una esbelta figura salió corriendo entre la maleza, no podía verle bien, era muy rápida, perdió la vista a la criatura, reculo esperando el ataque.
Cuando notó detrás de el a alguien.
Se giró.
...

    

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